martes 9 de marzo de 2010

El celular y la literatura



Anoche le contaba a la nieta Alejandrina un cuento infantil muy famoso, Hansel y Gretel. En el momento más tenebroso de la aventura los niños descubren que unos pájaros se han comido las estratégicas bolitas de pan para regresar a casa. Hansel y Gretel se descubren solos en el bosque, perdidos, y comienza a anochecer. Mi hija me dice justo en ese punto: 'No importa. Que lo llamen al papá por el móvil'.

Yo entonces pensé, por primera vez, que mi hija no tiene una noción de la vida ajena a la telefonía inalámbrica. Al mismo tiempo descubrí qué espantosa resultaría la literatura si el teléfono móvil hubiera existido siempre. Cuántas tramas hubieran muerto antes de nacer y qué fácil se habrían solucionado los intríngulis más célebres de las grandes historias de ficción.

Piense el lector ahora mismo, en una historia clásica.

Muy bien. Ahora ponga un teléfono móvil en el bolsillo del protagonista. Un teléfono con cobertura, con conexión a correo electrónico y chat, con saldo para enviar mensajes de texto y con la posibilidad de realizar llamadas internacionales cuatribanda. ¿Funciona la trama como una seda, ahora que los personajes pueden llamarse desde cualquier sitio, chatear, hacer videoconferencias y enviarse mensajes de texto? Nooo, no funciona un carajo.

Con un teléfono en las manos, por ejemplo, Penélope ya no espera con incertidumbre a que Ulises regrese del combate y Caperucita alerta a la abuela a tiempo y la llegada del leñador no es necesaria y Tom Sawyer no se pierde en el Mississippi gracias al servicio de localización de personas de Telefónica.

Un enorme porcentaje de las historias de veinte siglos atrás, han tenido como principal fuente de conflicto la distancia, el desencuentro y la incomunicación. Existieron gracias a la ausencia de telefonía móvil.

Ninguna historia de amor hubiera sido trágica si los amantes hubieran tenido un teléfono en el bolsillo de la camisa. La historia romántica Romeo y Julieta, basa todo su dramatismo en una incomunicación fortuita: la amante finge un suicidio, el enamorado la cree muerta y se mata, y entonces ella, al despertar, se suicida de verdad. Si Julieta hubiese tenido teléfono móvil, le habría escrito un mensajito de texto a Romeo en el capítulo seis:

M HGO LA MUERTA ,
PERO NO TOY MUERTA.
NO T PRCUPES NI
HGAS IDIOTCES. BSO.OK ?



Y las últimas cuarenta páginas de la obra no tendrían fundamento, no se hubieran escrito nunca, si hubiera existido la promoción 'Banda ancha móvil' del ICE.
Muchas obras importantes hubieran tenido que cambiar el nombre por otros más adecuados. Por ejemplo la novela de García Márquez "Cien años de soledad" se llamaría 'Cien años sin conexión' y narraría las aventuras de una familia en donde todos tienen el mismo nick pero a nadie le funciona el messenger (buendia23, a.buendia, aureliano_goodmorni g).

La famosa novela de James M. Cain -'El cartero llama dos veces'- escrita en 1934 y llevada más tarde al cine, se llamaría 'El gmail me duplica los correos entrantes' y versaría sobre un marido cornudo que descubre (leyendo el historial de chat de su esposa) el romance de la joven adúltera con un forastero de malvivir.

En la obra 'El jotapegé de Dorian Grey', Oscar Wilde contaría la historia de un joven que se mantiene siempre lozano y sin arrugas, en virtud a un pacto con Adobe Photoshop, mientras que en la carpeta Images de su teléfono una foto de su rostro se pixela sin remedio, paulatinamente, hasta perder definición.

La bruja del clásico 'Blancanieves' no consultaría todas las noches al espejo sobre 'quién es la mujer más bella del mundo', porque el coste por llamada del oráculo sería de 1,90¤ la conexión y 0,60¤ el minuto; se contentaría con preguntarlo una o dos veces al mes. Y al final se cansaría.

Todo el cine romántico en el que, al final, el muchacho corre como loco por la ciudad porque su amada está a punto de tomar un avión, se soluciona hoy con un SMS de cuatro líneas.

La telefonía inalámbrica nos va a entorpecer las historias que contemos de ahora en adelante. Las hará más tristes, menos sosegadas, mucho más predecibles.

Y me pregunto, ¿no estará acaso ocurriendo lo mismo con la vida real? ¿Alguno de nosotros, alguna vez, correrá desesperado al aeropuerto para decirle a la mujer que ama que no suba a ese avión, que la vida es aquí y ahora? No. Le enviaremos un mensaje de texto. Cuatro líneas con mayúsculas. Quizá le haremos una llamada perdida, y cruzaremos los dedos para que la mujer amada, no tenga su telefonito en modo vibrador.

Nuestras tramas están perdiendo el brillo porque nos hemos convertido en héroes perezosos.
(información tomada de un correo electrónica, desconozco el autor).
Pero la verdad si que nos deja para pensar. Cuánto de la tecnologia cambia radicalmente el mundo ahora, a las nuevas generaciones, donde ya no le encontrarán diversión ni sentido a los cuentos, novelas y demás relatos con que nosotros crecimos. De Avatar hacia arriba es como se ha de entender la literatura ahora? Sino hay ciencia ficción no hay diversión?.
Creo que el aporte individual que cada uno transmita, debe conducir un equilibrio de los tiempos, justo como disfrutamos la era de piedra y de dinosauros como aventuras casi imaginarias, para que los niños actuales y futuros encuentren diversión donde siempre la ha habido. Que vivan los libros y que vivan siempre la inocencia de la vida pura.

9 comentarios:

Gustavo Figueroa V. dijo...

Indudablemente que aquéllos clásicos de la literatura infantil no hubieran sido posibles si hubieran existido ya para aquéllas épocas tantos inventos del desarrollo científico - técnico; esos bellos cuentos y, a veces, un poco tétricos o dramáticos, nos dejaban al final una moraleja o simplemente nos alimentaban nuestra curiosidad de infantes. Pero, eran otras épocas, y hoy en día, el desarrollo de las tecnologías con internet y el cine a la cabeza han creado en los niños, en los adolescentes y en los adultos una forma de ver la fantasía de una manera más fantástica y menos inocente que antes. Vivimos en un mundo al que cada día se le imponen nuevos y complicados conceptos de "diversión", en donde las guerras son justicadas con el pretexto de la lucha del bien contra el mal, el sexo ya nada discreto es el elemento de exaltación de una "libertad" desprovista de limitaciones morales; en fin, los clásicos infantiles seguirán allí como anécdotas del pasado y "cuentecillos curiosos" para los que hoy sólo conciben el mundo y su fantasía desde la óptica de la violencia y el terror.

Tu entrada nos ofrece un buen motivo para reflexionar.

Saludos Luis.

Dilman dijo...

Me da vueltas la cabeza suponiendo un teléfono en Don Quijote, en El castillo de F. Kafka o en La María de J. Isaacs. Toda la literatura del romanticismo sería totalmente distinta. Esta reflexión es un buen aviso y una buena alerta sobre el manejo ético de la tecnología pues la humanidad puede llegar a convertirse en la roboticidad donde el espíritu de la lógica booleana sería el rector de todas las culturas.
Excelente tema de discusión.
Mis saludos Capricornio de Luz!!!

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Pues querido amigo mío, si esos chicos anduvieran perdidos y llaman de su celular a sus padres, y no tienen cobertura, la bruja se los hubiera comido, y te digo, no hubiera sido nada raro, que al final los pobres se quedaron esperando tener cobertura en la casa de la bruja.

Y si intentan mandar algún mensaje de texto después de 10 veces de intentarlo de fijo terminan en la cacerola de aceite hirviente.

Después de esta introducción me encanto este juego de la literatura clásica con la tecnología satelital, y en verdad que muchas cosas han cambiando.

Supongo que dentro de mil años, los del futuro dirán, y esos que usaban teléfono celular, seguro si estuvieran hoy acá, trasmitiendo mensajes vía telepatía, muchas cosas hubieran cambiado.

Cien años de mentalidad jajaj.
Saludos

Lidia M. Domes dijo...

Ya no podemos suponer ausencia de celulares, salvo un catacismo informático-eléctrico del que no estamos libres que suceda algún día...

Miemntras tanto, enseñemos a nuestros niños a jugar, a abrazar, a compartir... y... no creo que los cuentos pierdan sentido... es situarse en una dimensión diferente, y los niños, de eso, saben mucho!!!!

Un abrazo,

Lidia

Runas dijo...

No me habia parado a pensar algo así, pero la verdad es que la literatura se vería muy cambiada y para mal con un telefono molvil en el argumento. Un beso

Gloria dijo...

Me encantó pasear por las historias y cuentos pensando en cómo las modificaría un celular y a la vez pensé que habrá que agudizar el ingenio para que la magia de la fantasía no se pierda.
Un abrazo.

Shirubia dijo...

Que riza!
Como me has hecho reir con este post, tenia tanto de no reirme asi...

Es que al leerlo me he metido de lleno en cada historia (porque ya he leido todos esas novelas) y al imaginarme el como cambiarian con celular, internet y tanta tecnologia... es increiblemente cierto que la mayoria dejarian de tener sentido!
La unica forma seria que no tengan señal o que se les muera la bateria jaja

Por cierto hace poco lei en una novela algo parecido, El la cree muerta a ella, ella trata de llamarlo al celurar para decirle que aun esta viva, pero el lo habia botado ya que habia decidido matarse y al final ella tiene que ir hasta Ilatia para impedirlo. Menos mas que el boto el celular, porq sino no se daria media novela...

Me ha encantado este post, creo que nos deja tanto para reflexionar y para apreciar aun mas las novelas de antes, donde la imaginacion jugaba un papel muy importante.

Mil gracias x compartirlo!

Besos desde Japon!

peregrino dijo...

Está bueno. Es un escrito de Hernán Casciari, de su blog Orsai. Acá tenés el link:

http://orsai.es/2008/10/el_movil_de_hansel_y_gretel.php

Saludos!

peregrino dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.